Adelfa

 

Conocido también como baladre, laurel rosa, blanco o colorado, rosa de Francia, y en Méjico como quatepatli, este arbusto es propio de climas templados. Sus hojas son parecidas a las del laurel, tal vez por eso a veces se las ha confundido, pero mientras las hojas del laurel aromatizan, las de adelfa son fuertemente tóxicas. Es descrito ya por los antiguos y no por sus buenas cualidades. Plinio habla de una miel del Ponto cuya venta estaba prohibida porque, se decía, estaba hecha por abejas que habían libado flores de adelfas (subterfugios comerciales, posiblemente). Solía ser llamado también mataasnos o matacaballos, pero hoy resulta extrañísimo que un animal, al que se le ofrezca unas ramas de adelfa, las coma (en su código genético se ha transmitido sin duda el discernimiento). Se dice también que, en la Edad Media, los soldados olían flores de adelfa porque así adquirían más vigor para la lucha. Este arbusto tiene simbolismo funerario, tal vez por su toxicidad; y es emblema de la envidia, sin duda por su toxicidad.

 

© León Deneb