Golondrina

 

Elegante y delicada, telonera de la primavera, la golondrina es sencillez y pureza. Porque parece no posarse nunca en el suelo, es símbolo de limpieza (al no mancharse). Se cree que alimenta a sus crías con celidonia (una planta cuyo nombre viene del griego kelidón que, a su vez, significa golondrina), cuya savia amarillenta parece que ayuda a abrir los ojos. Por esta creencia se pensó que, en el juicio final, los justos abrirán los ojos; antes, los infieles saldrán de su ceguera espiritual. Dicen que la golondrina aparece para anunciar el fin de las discordias.

Zeus convirtió a Quelidón en golondrina, respetando su nombre; y otros dioses hicieron lo mismo con Filomela [a Procne, su hermana, la convirtieron en ruiseñor, y a Tereo, el encausado, en abubilla. Según otras versiones, especialmente latinas, Procne fue la golondrina, y Filomela el ruiseñor, pues su nombre está más en consonancia con el canto del ruiseñor. Es sabido que las leyendas pueden tener tantas versiones como autores, y tantos matices como lectores. Véase la leyenda en P. Grimal, Diccionario de Mitología griega y romana, Paidós, Barcelona 19915, p.202; más concisa en C. Falcón Martínez, E. Fernández Galiano y Raquel López Melero, Diccionario de Mitología clásica, Alianza Editorial, Biblioteca Temática 8101, Madrid 1997, I, p.247s.; y asombrosamente relatada por R. Graves,  Los Mitos griegos, Alianza Editorial, Madrid 199611, I, pp. 204-207]

En la leyenda de Nemanús que relata Plutarco, Isis, en forma de lastimera golondrina, revoloteaba alrededor del féretro de Osiris en Biblos. Entre los egipcios, la golondrina estaba representada en féretros y tumbas simbolizando al alma y su agilidad sin la pesadez de la carne. Entre los babilonios representaba la liberación después de la muerte; estaba consagrada a la diosa Aruru Ninmakh. Su vuelo es como el incienso o la oración. Para los cristianos era símbolo de la conciencia limpia y de la resurrección, cuando no de la esperanza. Siempre sencilla y armónica, su nido es reflejo de su simbolismo, como debe ser el hogar humano.

La golondrina ha sido asociada a la fecundidad, especialmente en China. Se cree que matar a una golondrina trae muy mala suerte, sobre todo la de quedarse ciego.

Su presencia en el mundo de los sueños es beneficiosa aunque —quién sabe si por la amarillenta savia de la celidonia— despierta al ledamente dormido como si fuera una espiritual resurrección.

 

© León Deneb