Violeta

 

Es el color que agradece provenir del impulsivo rojo y del azul reflexivo, y se contenta con estar detrás del blanco y del amarillo dorado en la escala de la perfección. Por habérsele concedido tan alta consideración, el violeta es el color del equilibrio en los sentidos, por eso es violeta el color de la templanza. El violeta se hunde en la condición carnal sabedor de que le espera la regeneración. Es el color de la unión entre lo divino y lo humano. Así, de color violeta es la túnica del Mesías durante la pasión; de violeta son los pocos símbolos litúrgicos que quedan en pie a lo largo del silencioso viernes santo cristiano; y violeta es la vitela sobre la que se escribían salterios en la época medieval.

En el mundo de los sueños, es un color de connotaciones místicas, aunque también queda asociado al fanatismo.

El violeta es el color de la obediencia y la docilidad, al que se le concede cierto misterioso valor curativo. Es un color sereno y equilibrado, conformado con su origen e iluminado con su fin.

 

© León Deneb